
PEPE RUBIANES
Premio FAD de HONOR 1999
Por devolvernos la palabra. Primero te vemos a ti, solitario, en el escenario. Nos haces escuchar. Empezamos a imaginar. Empezamos a reír. Tu mundo personal, el mundo que has conocido, el mundo que has imaginado. Nos excitas el gusto de la aventi, del viaje, el sexo, las otras horas de vida insana. Si pudiésemos acumular todas las risas que en el espacio de una hora nos provocas, se nos haría un agujero a la cabeza... ¡ploaf!, por donde saldría todo nuestro cretinismo.